Nos seguimos cepillando los dientes

Una buena limpieza requiere por lo menos dos cepilladas diarias: una por la mañana (después del desayuno) y otra por la noche (después de cenar). Sería bueno que “lo último que pase por la boca sea el cepillo “, ya que durante la noche, mientras la persona duerme, las bacterias disponen de más tiempo para actuar.

Cuando no se lava los dientes las partículas de alimentos quedan “atrapadas” entre los espacios dentales. Las bacterias trabajan sobre estos restos de alimentos y forman un acido: el acido carcome y destruye el esmalte dentario y antes que la persona se dé cuenta comienza el proceso de la caries. Si el paciente deja que la caries siga avanzando, esta atraviesa todos los tejidos y llega hasta el “corazón del diente” que es el tejido pulpar.

Si después del almuerzo no es posible el cepillado, por lo menos un buen enjuague, con colutorios recomendado por el odontólogo, puede barrer los restos alimentarios, lo ideal sería cuatro cepillados diarios, luego de cada comida, pero “en esta vida tan agitada el tiempo apremia” y lo lógico es que por lo menos se trate de cepillarse a la mañana y a la noche, que son los dos momentos que se está en casa.

Hay cepillos que tienen indicadores y sistemas a través de los cuales el paciente se puede dar cuenta que están listos para ser cambiados. Si no lo tienen debemos saber que el tiempo de vida útil de un cepillo es de dos a tres meses.

A estos dos momentos de cepillado tendríamos que agregarle el uso del hilo dental. Un profesor mío decía que cepillarse los dientes sin pasar el hilo dental, es como lavarse las mano manteniendo los dedos apretados, siendo imposible en ambos casos lograr una correcta higiene entre ambos.

¿Cómo se pasa el hilo dental?

1) retire aproximadamente 50 centímetros de hilo dental (no encerado) y enróllelo en el dedo mayor de cada mano

2) Estire el hilo asegurándolo con los dedos pulgar e índice y deje libre un pequeño sector del hilo.

3) pase el hilo entre los dientes haciendo un movimiento de vaivén suave, procurando que entre la encía y el diente.

4) presione suavemente el hilo dental sobre la cara de un diente, deslícelo de arriba para abajo con movimientos de vaivén, como “si estuviera lustrando los zapatos “.

5) Repita la operación en cada diente hasta que todos estén bien limpios. Utilice un nuevo sector del hilo para cada diente, desenrollándolo del dedo mayor de una mano y enrollándola en la otra.

ARIEL F. ANGILLETTA - ODONTOLOGO - M.P.13868 / M.N 30937

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